Monthly Archiveoctubre 2017

500 años de tráfico (Parte 2 y final)

Alfonso Muralles No Comments

(Publicación de mi autoría en Revista Crónica en octubre 1992, siendo Presidente de la Asociación de Rescate y Conservación de Vida Silvestre -ARCAS- con motivo de los 500 años de la llegada de Colón a América)

Parte 2 de 2 – Ir a la primera parte

Tomado de Kids Britannica

Se inició, pues, en la última década del siglo XV, un intercambio genético que marcó este mundo de tal forma que bien podemos hablar del antes y el después del transatlántico lleva-y-trae.  Animales, plantas, humanos y enfermedades fueron y vinieron.  Se aclimataron en otras latitudes.  Modificaron fuerzas políticas y económicas, patrones culturales y alimenticios.

Pero no todo lo que fue volvió.  Las utilidades se quedaron de un solo lado y la gran empresa que representó la conquista del mundo, y su puesta al servicio de un puñado de metrópolis, la financiaron recursos humanos y naturales del otro lado, que no vio ni un centavo de las ganancias que la empresa generó.

Múltiples expediciones cruzando los océanos demandaron madera para construcción de barcos, la que salió de bosques tropicales.  Nuevas plantaciones de caña de azúcar y algodón demandaron tierra, bosques y esclavos.  Siglos de acumulación de guano en costas peruanas fertilizaron campos europeos.  Se agotaron inmensas minas de plata.

Y se siguieron dando muestras de riqueza e ignorancia.  A guacamayas y loros se agregaron tucanes y monos como mascotas.  Los abrigos de pieles se convirtieron en símbolos de elegancia.  Cinchos y botas de pieles de lagarto o culebra identifican al distinguido hombre de campo.  Un mueble de caoba no tiene igual.

Y de todo esto van 500 años.  Aniversario que no puede pasar desapercibido para quien trabaja en conservación.  Como tampoco puede pasar desapercibido que hay sectores de la población campesina que subsisten por ser eslabones de una cadena de tráfico internacional de especies en peligro de extinción, cuyo comercio es regulado por tratados internacionales que se van aplicando de acuerdo con las prioridades de las agendas políticas y presupuestales de los países afectados.  Eta población campesina constituye un eslabón débil, pues lo hace por subsistencia.  Mal se haría en castigar alq ue vende una perica y con ello obtiene dinero para alimentar a su familia.  Él lo hace por pobreza e ignorancia.  Esta se combate con programas de educación dirigidos a generar conciencia y proveer conocimientos que permitan, con el apoyo del Estado y de organizaciones privadas de conservación y desarrollo, actividades alternativas que busquen, más allá de la subsistencia, la creación de un excedente económico como mecanismo para salir de la pobreza.

Inserta en una economía de mercado que no logra integrar dentro de su dinámica a grandes mayorías, la conservación no puede hacerse dejando de tomar en cuenta a la población de comunidades que tradicionalmente han vivido de la depredación de recursos naturales.

No es difícil, dicho nuevamente, vincular los 500 años con la conservación.  Si ha habido quienes han hablada del encuentro de dos mundos, no hay que olvidar que el mundo es y ha sido siempre uno.

Desde un punto de vista conservacionista no se busca condenar a Colón, quien, por su intrepidez, bien podría merecer un reconocimiento, sin llegar, por supuesto, a la santidad que le pretendiera otorgar hace 100 años León XIII (sí, el de la Rerum Novarum)  España, en cambio, merece una condena.  No por algo de hace cinco siglos, sino por ser hoy, por cierta permisividad aduanera, la puerta de Europa para el tráfico de especies de fauna tropical.

Es así como el aniversario se vuelve propicio para llamar a la reflexión y despertar una que otra conciencia.  Debe servir para analizar problemas de hoy, a los que una V Centenaria perspectiva permite abordarlos desde otros ángulos.

 

Viene de Parte 1

500 años de tráfico (Parte 1)

Alfonso Muralles No Comments

(Publicación de mi autoría en Revista Crónica en octubre 1992, siendo Presidente de la Asociación de Rescate y Conservación de Vida Silvestre -ARCAS- con motivo de los 500 años de la llegada de Colón a América)

Parte 1 de 2  – Ir a la parte 2

Foto tomada de Blogistar

El 500 aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a América se ha convertido en una coyuntura a ser aprovechada y en una oportunidad de expresarse para grupos indigenistas, Iglesia Católica, iglesias protestantes, políticos, y otros.  En América Latina en general, pero especialmente en aquellos países con presencia de población «india», así llamada por el error original de Colón, el tema de los 500 años ha movilizado expresiones que van desde la celebración por cinco siglos de cristianización hasta la condena por cinco siglos de explotación y sus consecuentes cinco siglos de resistencia.

Estas posiciones altamente politizadas han enfrentado sectores y creado un ambiente que, por ser de confrontación, ha auyentado a otros grupos que también debieran expresarse, con referencia específica a las organizaciones de conservación del medio ambiente o ecologistas.

No es difícil entablar un vínculo entre los 500 años y la conservación.  Basta con echar un vistazo a lo sucedido a Colón durante su primer viaje, teniendo como fuente su diario.  En él, el Almirante describe con asombro la naturaleza que vio, recoge muestras para llevar ante la Corte de los Reyes Católicos, entre las cuales llevaba guacamayas verdes, hoy extintas en Guatemala, pieles de culebras y lagartos de tamaño nunca visto por ojos europeos, dando con ello el banderazo de salida a 500 años de tráfico de especies.

Vale la pena que reflexionemos sobre este hecho.  En su diario, Colón no escatima comentarios de asombro al describir la vegetación exhuberante, las raras y coloridas aves, las doradas pieles de los indios y también los dorados metales con los que se ornamentaban.  Evidentemente extasiado ante tan maravillosa visión, por un lado el Colón investigador y por otro el Colón comandante de real expedición, se dedicó a recoger y coleccionar pruebas que dieran credibilidad a su narración, entre las que incluyó humanos, animales, plantas y metales que, sumadas a fantasiosas leyendas de riquezas, despertaron incontrolables codicias.

¡Cómo sería de ilustrativo el muestrario que, en su segundo viaje, la expedición del Almirante la integraban diecisiete barcos!  Así se convertía el palacio de Ferando e Isabel de Aragón y Castilla en la primera residencia en donde exóticas y decorativas guacamayas eran muestra de riqueza e ignorancia, igual que ahora.

Riqueza que se muestra cuando, independientemente de lo que se pague por las mascotas, se está pagando por poseer en calidad de decoración una vida, teniéndola fuera de su medio, atentando contra todas las reglas de la naturaleza;  cuando los precios son elevados porque, para que una guacamaya llegue a cumplir su función decorativa en un hogar europeo o norteamericano, en el camino mueren su madre y cinco hermanos;  cuando los precios siguen subiendo porque cada vez les es más difícil a los depredadores detectar los nidos, y a las capturas desmedidas se agrega la destrucción de los bosques donde habitan;  cuando no importa que los precios suban, si, para el comprador, guacamaya y vehículo último modelo son símbolo de alta solvencia económica.

La ignorancia se muestra cuando, además de quienes pretenden desconocer todo lo anterior, aparecen aquellos que, en nombre de un amor mal entendido por los animales, se olvidan de que su lugar no es dentro de una jaula, por limpia y bien atendida que se encuentre;  o aquellos que les encanta exhibir naturaleza en calidad de alfombra, objetos de coral o trofeos de caza.

Sigue en la Parte 2

Infraestructura vial para el turismo

Alfonso Muralles No Comments

El turista transita por las mismas carreteras en las que transitan las personas locales y los productos y servicios que mueven la economía del país. Son rutas en las que se comparten problemas provocados por su mal estado, daños temporales por condiciones climáticas o por interrupciones a la movilidad debido a demostraciones vinculadas con conflictividad social.

Se comparten las mismas carreteras porque no hay de otra.  Porque el turismo se ha ido adaptando a las carreteras construidas teniendo en mente el traslado de productos y personas entre las cabeceras municipales y su cabecera departamental y entre estas y la Capital.  Porque con pocas excepciones que merecen párrafo aparte, no se han construido rutas con el turismo como intención principal a las que después se les sumen usuarios que las aprovechen por otros motivos.

Por ejemplo, si al turista que llega desde Norteamérica y Europa habiendo comprado el paquete clásico: Antigua-Atitlán-Chichicastenango + Tikal por vía aérea, se le pudiera conectar fácilmente por carretera (porque con dificultad si se puede) entre el Altiplano Occidental hacia Petén vía Alta Verapaz y regresar a Ciudad de Guatemala vía Rio Dulce, gozaría de un viaje inolvidable, diverso natural y culturalmente, incorporando destinos que merecen más visitantes, agregando días a su visita y regando más ampliamente la derrama económica que el turismo va dejando a su paso.  Mientras tanto, la industria turística seguirá esperando a que las mejoras a esta ruta las provoque primero y ojalá pronto, la comunicación entre Santa Cruz del Quiche, Huehuetenango y Cobán, 3 centros urbanos de vertiginoso crecimiento.

Fuente:  Google Maps

Son pocas las carreteras de Guatemala en las que el turismo es su usuario principal o mayoritario.  Se pueden mencionar los ramales que se desprenden de la Ruta Flores-Frontera con Belice, uno  para llegar al Parque Nacional Tikal y su extensión a Uaxactún, en donde además de arqueología hay comunidad con actividades forestales y vida propia; y otro ramal para llegar al Sitio Arqueológico Yaxhá; también está la corta carretera entre la cabecera municipal de Tecpán y el Sitio Arqueológico Iximché.

La ruta más importante, turísticamente hablando, es la CA8 que conecta la Frontera Valle Nuevo con la Carretera Interamericana CA1.  El turismo proveniente de El Salvador constituye el 38% del total del turismo que recibe Guatemala y más de la mitad de este se moviliza por dicha ruta.  Digamos, un 20% del gran total que incluye aeropuertos, puertos y otras fronteras terrestres con los 4 países vecinos pasa por Valle Nuevo.

Fuente:  El Economista

El transporte de turismo no es como el transporte de vegetales cuya pronta entrega a los mercados de consumo es urgente porque pierde calidad y precio por cada minuto de demora.  El turista puede ir despacio disfrutando de un paisaje pintoresco que, como pocos en el mundo, combina admirablemente geografía con cultura.  Esta experiencia será aún mejor si la hace cómodamente ya que ese es precisamente el principal producto de exportación de Guatemala: las gratas experiencias, espectaculares fotografías y coloridas artesanías que el turista se lleva consigo.