Política

Revisando nuestra historia para aprender lecciones – 1957/1963

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Pocos eventos son tan disruptivos de la institucionalidad como un Magnicidio.  En julio de 1957 Carlos Alberto Castillo Armas, ocupando la jefatura del Ejecutivo de Guatemala, fue asesinado en Casa Presidencial.  La Constitución Política vigente contaba con apenas 2 años de vida y ésta todavía no contemplaba la figura de la Vicepresidencia.  Subsistía la antigua figura de Primer Designado a la Presidencia, por lo que constitucionalmente le correspondía al abogado Luis Arturo González, “Toto” González, ocupar la silla intempestivamente desocupada.

Carlos Castillo Armas (izquierda) y Luis Arturo Gonzalez (derecha)

El ejército aceptó a regañadientes a González por presiones del Embajador Sparks.  El ejército quería un triunvirato militar lo cual logró cuajar, muy a pesar de Sparks, 3 meses después.  El poder del triunvirato pasó a uno solo de ellos, luego a otro militar quien en cuestión de 6 meses convocó a elecciones, oficialmente las ganó el que no había recibido más votos, salió Plaza, se repitieron las elecciones y finalmente ganó el que la mayoría aparentemente quería por prometer mano dura asegurando no ser ni corrupto ni ladrón.  Su nombre, General e Ingeniero Miguel Ramón Ydígoras Fuentes.

Miguel Ramón Ydigoras Fuentes

Pronto fue evidente que Ydígoras no cumplía con sus promesas electorales.  Que permitiera el uso de territorio guatemalteco para la invasión de Cuba conocida como Bahía de Cochinos, también provoco fracturas en su ya disminuido apoyo.  Su periodo constitucional de 6 años se inició en marzo de 1958.  Para marzo y abril de 1962 salió Plaza varias veces.  Estudiantes universitarios y maestros pedían honradez y ejecución de obra y las manifestaciones fueron reprimidas.  Represión Light, al compararla con tiempos posteriores:  llegó la Policía a la casa del Presidente de la Asociación de Estudiantes de Ingeniería, Hugo Quan Ma, posterior Decano y candidato a Alcalde, tocó la puerta y habló con su mamá “señora, usted disculpe, pero nos tenemos que llevar al patojo, hay lo llega a traer mañana a la 15 calle, en el tope de la 6ª avenida A”.

Para inicios de 1963, faltando un año para terminar el periodo presidencial de Ydigoras, y siendo que la Ley Electoral y de Partidos Políticos vigente  entonces permitía la reelección presidencial siempre y cuando no fuera en periodos consecutivos, abría la puerta para lanzar la campaña de Juan José Arévalo y éste estaba de acuerdo.  Una leyenda urbana cuenta que Arévalo ingresó clandestinamente a Guatemala para analizar los apoyos y posibilidades y ello fue la gota que detonó el golpe de estado que concluiría anticipadamente la presidencia del General e Ingeniero cuando le faltaban 11 meses de los 6 años.

Fue en este periodo, flagrantemente corrupto e incapaz, con Plazas y represión, con abusos electorales, con un congreso anodino, en el que se dieron las condiciones de gran polarización ideológica para el inicio del enfrentamiento armado que, con su alzas y bajas, duró 35 años con altísimo costo en vidas, valiosos liderazgos, pérdidas económicas y el fraccionamiento, aun más! de una sociedad que no logramos construir.

Nuestro Holocausto, lo llama Monseñor Prospero Penados del Barrio en una plaqueta de mármol colocada en un pilar en el atrio de la Catedral Metropolitana, frente a la Plaza, pidiendo que se aprenda y comprenda lo sucedido para que no se repita nunca más.

Priorizando los temas de convergencia para construir un futuro que ya llegó

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Un liderazgo pragmático es el que debe sentarse en una mesa de diálogo con capacidad de discernir sobre lo urgente, necesario y factible para Guatemala. Que en la mesa esté representado un amplio espectro de los sectores sociales, económicos, académicos, étnicos, religiosos y políticos es indispensable para que todos aporten desde la diversidad de visiones y experiencias.  Mesa en la que la visión y experiencia del  sector publico cuestionado por actos de corrupción, no es admitida.

Liderazgo pragmático con el tiempo, porque debe comprender que en la demora para proponer soluciones la situación se deteriora y la problemática se agudiza. Salir adelante será cada día que pasa más difícil.  Mas costosa.

Liderazgo pragmático con las prioridades, al identificar que el problema inmediato radica en el Congreso y su ineludible y pronta depuración, exigiéndole y vigilándole las leyes que urgen en su correcta redacción: Ley Electoral y de Partidos Políticos para normar apertura a nuevas expresiones de participación política, procedimientos para inscripción de esas nuevas expresiones y controles en el manejo de sus finanzas y eventuales castigos. Ley del Servicio Civil para la contratación de servidores públicos con estándares de administración de talento y que son debida y competitivamente remunerados. Ley de Compras y Contrataciones para agilizar con transparencia y eficiencia el gasto y la inversión públicas. Porque ya no es prioridad pedir cambios a un Ejecutivo que por sus propios y abundantes errores ha dado pie a procedimientos legales que avanzan hacia faces de recambio sin violentar institucionalidad o entrando en procesos de autodepuración o autoexclusión de un proyecto fallido.

Liderazgo pragmático con lo que toca y se puede hacer hoy. Porque siempre quedarán problemas importantes sin resolver que, en este momento, deben esperar. Porque pretender ponerlos en ésta mesa no abonará a resolver lo urgente. Porque se deben sacar de la agenda de discusión inmediata, los temas de gran divergencia,  priorizando los de gran convergencia.

Liderazgo pragmático y maduro que promueve y acepta la presencia y opinión de todos. Que no teme al que piensa diferente. Que no teme transigir y que un momento de humildad le fortalece.

Y con ese pragmatismo, madurez y humildad, sin importar quien convoque y cómo se llame, un liderazgo que delega la dirección en profesionales expertos en la moderación y conducción de discusiones y negociaciones con resultados.

Daño colateral de una crisis política – La credibilidad de las instituciones de supervisión financiera

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Hay instituciones del estado cuya credibilidad es importante proteger.  El Banco de Guatemala, la Superintendencia de Bancos, el Instituto Nacional de Estadística, entre otras.  De ellas depende la confianza que como país generamos ante medidores multilaterales que califican nuestro apego a normas internacionales en el campo monetario.  Y de esas mediciones se derivan a su vez, el acceso a créditos, tasas, plazos, mecanismos de transacciones financieras.  La confianza y solvencia de las entidades que dirigen la política monetaria y supervisan y vigilan a intermediarios y usuarios del sistema financiero, así como su habilidad para detectar y castigar a quienes transgreden esas normas, son fundamentales.

El derecho a  un antejuicio se constituye para proteger a funcionarios que podrían ser atacados con acusaciones sin fundamento, espurias, políticamente motivadas y evitar que al verse envuelto en engorrosos, constantes y posiblemente innecesarios procesos judiciales, se entorpezca su labor.  Se trata pues, de establecer filtros, los que la misma ley de la materia define de diferente manera cuando el derecho de antejuicio a levantar es el de un Alcalde o el de un Diputado o Ministro, siendo mucho más severo el filtro cuando se trata del Presidente de la República.

Cuando la denuncia que se convierte en antejuicio inicia su ruta a partir de un reporte de transacción sospechosa presentado ante la autoridad competente, o sea la Intendencia de Verificación Especial de la Superintendencia de Bancos, por un banco del sistema obligado y temeroso de las multas y castigos que recibiría si no lo hace, entonces los filtros (y filtradores) que protegen al antejuiciado, deben eliminar la posibilidad de que ésta sea espuria o con motivaciones políticas.  La credibilidad de la IVE/SIB no está en tela de juicio.  No debe ponerse en tela de juicio.

La denuncia original, en todo caso, se basa en una sospecha y la persona responsable por responder tiene todo el derecho de aclararla y mientras lo hace, gozar de presunción de inocencia.

Las reglas y procedimientos deben cumplirse.  La IVE traduce el reporte bancario a denuncia ante el Ministerio Público.  Su análisis le indujo a hacerlo así y no a regresarla al banco.  El MP analiza la denuncia de la IVE, su análisis también le dirige a seguir adelante y no devolverla o denegarla de entrada y se percata de que la sospecha original cae en movimientos bancarios en las cuentas del partido oficial cuando su representante legal era el Presidente de la Republica, por lo tanto debe iniciar proceso para levantar el derecho de antejuicio que le impide investigar a profundidad lo denunciado.

Por tratarse del elevado cargo de que se trata, a los filtros anteriores se agregan, primero, la Corte Suprema de Justicia que sin duda valora el proceso recorrido y prontamente admite y traslada el expediente al Congreso de la República, en donde una Comisión Pesquisidora integrada al azar se constituye en el penúltimo filtro protector. El ultimo será el pleno.

Es lamentable que los diputados gocen de irresponsabilidad y además, la practiquen.

Comprando tiempo para el Presidente, robándole tiempo a Guatemala

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La solicitud de antejuicio que ya paso por la Corte Suprema de Justicia rumbo al Congreso tiene su origen en 2 denuncias presentadas ante el Ministerio Publico, una por la Intendencia de Verificación Especial de la Superintendencia de Bancos, por movimientos bancarios inusuales y no justificados en cuentas bancarias del Partido Frente de Convergencia Nacional – Nación, FCN-Nación; y otra presentada por el Tribunal Supremo Electoral, relacionada con la falta de documentación financiera que permita establecer los ingresos y egresos registrados o dejados de registrar en la contabilidad del mismo partido.  Todo ello cuando era su representante legal el hoy Presidente de la Republica y por lo tanto, la única persona responsable de responder por las denuncias mencionadas.

El Congreso puede decidir comprarle tiempo al Presidente para postergar que responda por estas denuncias el 14 de enero de 2020 a las 14 horas, posiblemente con arraigo y prisión preventiva en ese preciso instante.  Esa compra de tiempo le estará robando a Guatemala dos años y medio en que podría estar sumida en una crisis provocada por la ingobernabilidad y todo lo que de ello se desprende.  Con las últimas dos semanas hemos tenido un aprobador.

Pedirle al Congreso que levante el antejuicio al Presidente para que se investiguen sus actos y omisiones como representante legal de su partido, cuando estaba en campaña, es seguir con la ruta iniciada entre mayo y septiembre del 2015, que tiene como destino la construcción de un estado de derecho sin corrupción, dentro de la institucionalidad que se sostiene en la Constitución y demás leyes y acuerdos internacionales vigentes.

“Depurando” mafias

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Hace unas semanas y a raíz de la captura del ex Viceministro de Economía, Enrique Lacs, con una orden falsa presumiblemente “tramitada” por empresarios que se sintieron afectados por medidas tomadas durante su gestión, un columnista de opinión escribió pidiendo con vehemencia la autodepuración del sector privado. Mafias empresariales les llamo. No me extrañaría que ahora a raíz de la llegada a prensa del problema de un patrono agrícola de provincia que dedujo por décadas las cuotas laborales del seguro social a sus trabajadores y no hizo el pago de éstas y, seguramente tampoco pagó las cuotas patronales correspondientes, punta de iceberg, el llamado a la autodepuración surja de nuevo.

La mala práctica de no cumplir con las leyes es desde todo punto de vista condenable. Y en tanto eso de cumplir con todas las leyes no es algo que le sale natural a la mayoría de las personas, ni siquiera el cumplir con todas las 10 de orden moral contenidas en las Tablas, para ello se han creado mecanismos de coerción, cobro y castigo que por cierto consumen cuantiosos recursos, dentro del IGSS mismo, para vigilar y obligar a que se cumplan.

Por un lado entonces tenemos empresarios inescrupulosos y por el otro, necesariamente, a empleados, funcionarios y hasta dignatarios estatales inescrupulosos también que juntos encuentran la forma saltarse el cumplimiento de las leyes y, mientras se les descubre, convencidos de que no se les descubrirá jamás, la corrupción “beneficia” a todos los involucrados. Mafias. CIACS?

¿Cómo se autodepura un sector? Llamar a la autodepuración parece no comprender que el comportamiento de los miembros de una sociedad, independientemente del sector en que se desenvuelvan es algo individual. Ignora también que no existe organización sectorial alguna en Guatemala que tenga por miembros a todos sus integrantes. ¿Se podrá acaso autodepurar el sector de las organizaciones no gubernamentales para sacar del “gremio” a aquellas, pocas supongo, que no cumplen con sus fines o falsean los reportes financieros a donantes? ¿Qué pasaría si se le exigiera autodepuración al Colegio de Abogados de Guatemala? y ese si que por ley debe tener por miembros a todos los habilitados para ejercer la profesión.

Ni siquiera a una hermandad procesional integrada por devotos cargadores se le puede culpar de falta de depuración si uno de sus miembros, aparentemente pío, resulta envuelto en actos faltos a la moral y buenas costumbres.

PERCIBIENDO GUATEMALA – cada quien desde su posición

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Todos percibimos nuestro entorno desde una posición que nos es muy propia. Esta depende de los esfuerzos y decisiones tomadas, propias también; de las decisiones tomadas por las generaciones que nos antecedieron; de las oportunidades y herencias transmitidas. Culturales y economicas. Percepción que también es condicionada, influida, condimentada por el sexo, raza, religión del observador, por su historia y cómo se la contaron.

No es sencillo ponerse en la posición del otro para poder sentir y comprender lo que ese otro está viviendo. Y para comprendernos se debe partir de que todos los guatemaltecos tenemos mucho en común. Compartimos algunos ingredientes de vida que nos homogenizan, por lo menos en algunos peldaños de vida. Nos sabemos y entonamos el mismo Himno. Si además residimos en Guatemala, compartimos temblores y clima. Los migrantes no los sienten pero están pendientes. Si además dentro de Guatemala vivimos en la Capital y su región metropolitana, compartimos también el tráfico, aunque desde diferentes asientos. Compartimos una larga lista de gustos, sonoros y gastronómicos, y muchas aficiones y temores.

No es fácil pero es necesario hacer el esfuerzo por comprendernos como país, algo especialmente indispensable para aquellos que están en posiciones privilegiadas que les permite influir. Saltan en primera línea quienes ejercen funciones públicas y la política. También los que tienen púlpito y los que tienen audiencia o lectores. Los colocados en el liderazgo empresarial tanto como los del liderazgo obrero, organizado o no; liderazgo campesino, organizado o no. Liderazgo ambiental y cooperativo.

En el país en que hace tan solo una generación le entró a dirimir por la vía del enfrentamiento armado las diferencias sobre la ruta hacia una sociedad mejor, le resulta lamentablemente natural, todavía, la ubicación en posiciones extremas a todo el mundo, tanto a los que sobrevivieron el conflicto como a los que no lo vivieron pero heredaron sus historias y vivencias, acentuadas si se perdieron las vidas de seres queridos o se experimentaron y padecieron eventos que profundizaron y prolongaron heridas.

Es fundamental darse cuenta de que a estas alturas del partido, promover la destrucción del otro es, en última instancia, un acto suicida. Un guatemalicidio.

En el abandonar las posiciones extremas se inicia el proceso del encuentro que permite construir. Aprendiendo y conociendo. Buscando. Tendiendo puentes. Aquel a quien desde un punto de vista se le percibía comunista, resulta que en realidad su actuación es movida por la justicia social. Es de izquierda, sí, pero no extrema. Y aquel a quien desde el otro se le percibía fascista, resulta que su actuación, en realidad, es movida por la libre empresa. Es de derecha, sí, pero no extrema. Y la justicia social y la libre empresa saben convivir. Se requiere voluntad y educación.

En ese ambiente hostil es refrescante encontrar por las redes sociales a Nómada, un periódico digital de izquierda, promoviendo un proyecto compartido con CBC, una empresa guatemalteca entre las más grandes productoras de bebidas del continente. Copatrocinan un video que muestra las bondades de una industria que recicla fibras textiles. Ambientalmente responsables todos.

Bien por los dos. Bien por Guatemala.

Sin representatividad

Alfonso Muralles No Comments

En ningún momento pongo en duda que todos los guatemaltecos que se pronuncian (y los que no se pronuncian también) en favor o en contra de las reformas constitucionales propuestas, sienten un profundo amor por su país y les preocupa sinceramente su futuro. Que al respecto hayan posiciones opuestas y que éstas se manifiesten abiertamente, que se les trate de defender con posiciones inevitablemente ancladas en la diversidad cultural, social, económica y hasta política, es sano. Es lo normal en una democracia.

Sin embargo, aquí parece llevarse casi tan pronto se inicia una discusión, hacia un enfrentamiento ideológico un tanto trasnochado que no permite avanzar en la búsqueda de consensos y que genera desinformación y confusión en el espectador medianamente informado y hartazgo y lamentable desinterés en los que antes que seguir los vaivenes parlamentarios, tienen que fajarse a tiempo completo en el trabajo diario y la información, si se le puede llamar así, les llega por deshilvanados pushitos por el “face”.

Es un serio problema la falta de representatividad en el Congreso de la República. Esos grupos de guatemaltecos enfrentados debieran ser visibles, al igual que cualquier otro grupo con otras posiciones, en el debate parlamentario. Y ante la ausencia de debate, por incapacidad o por temor, de poco o nada sirven las barras encendidas y los plantones con pancartas y consignas. Se puede llegar a consensos, como el que ya existía a principios de febrero pasado, que parecía avanzar al retirarse el tema de la jurisprudencia indígena, pero esos consensos no sirven de mucho. Es evidente que una bancada que recibe presión de un lado y del otro, no opta. Se inmoviliza. Se ausenta o juega al ratón y al gato con el quorum.

Constitucionalmente se deben esperar 2 años y medio para poder cambiar las cosas. O tal vez menos al avanzar los múltiples antejuicios ya encaminados o los trámites de cancelación de partidos. Nuevas personas, aun cuando puedan ser producto de malas prácticas políticas tradicionales, pueden traer nuevos vientos.

¿Qué no hay prisa? No es cierto. Si hay prisa. Cada día que pasa nos polarizamos más.

La desconfianza que paralizó el 2016

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¿Hasta cuándo nos dominará y detendrá la duda sobre la existencia de gato corrupto encerrado detrás de cada proyecto u obra?

Es que no es para menos. Lo que se destapó y se sigue destapando, tsunamis les llaman, sobre la corrupción enraizada en todos los estamentos del estado guatemalteco, todavía nos para los pelos. Pareciera que no hubo proyecto u obra que no incluyera licitaciones amañadas, compras directas forzadas, plazas fantasma, pagos indebidos.

Encuestas hecha por los medios y por las redes, aun cuando con una credibilidad estadística de muy limitado alcance, parecen indicar que las únicas instituciones que gozan de la confianza popular son el Ministerio Público, CICIG mediante, y la Superintendencia de Administración Tributaria. La percepción popular no incluye a la administración del sistema de control financiero y monetario que bien podría ser parte de ese demasiado selecto grupo.

Lo ideal sería poder incluir a la Contraloría General de Cuentas, ante cuyos ojos pasó todo lo que pasó y sigue pasando, y bien podría ser el 2017 el año en que se construya confianza, al hacer eficaz a la oficina de auditoría interna del estado. Y como tiene el mandato de auditar el uso de los recursos de todo el gobierno, incluyendo organismos autónomos y descentralizados, a los gobiernos municipales y toda organización privada que recibe y maneja fondos públicos su papel en ese sueño de construir un mejor futuro, es crucial.

Y como soñar no cuesta nada, la inclusión de la Procuraduría General de la Nación, para dar certeza a los contratos que hace el estado, sería otra buena obra para el año que está por comenzar.

Surgió hace algún tiempo el proyecto de construir un nuevo estadio en el lugar que ocupa el Estadio del Ejército. Recursos a ser arriesgados por iniciativa privada, que sólo en su edificación ya generaría trabajo, fue atacado duramente con mensajes tan disparatados como que por qué no se invertían esos mismos recursos (no queriendo ver que eran de origen privado, no del estado) en salud y educación. Y la verdad, es que pudo haber sido una negociación que fuera desventajosa para el estado guatemalteco. No lo sabemos. Y no hubo una Contraloría que revisara ni Procuraduría que diera certeza. El proyecto pasó a la gaveta.

Surgió hace algún tiempo el proyecto de construir un nuevo Museo Nacional de Arqueología. Recursos a ser recaudados por iniciativa privada que, además de la generación de empleo en su construcción, podría lograr que los turistas que llegan a Guatemala atraídos por su historia, se quedaran un día más, gastando más, consecuentemente. Pero nuevamente faltó confianza en la negociación. Los vendedores del Mercado de Artesanías, intermediarios muchos de ellos, se opusieron a pesar de asegurárseles un espacio privilegiado en las nuevas instalaciones. Este proyecto no está muerto, pero sin duda, sensiblemente demorado.

Más recientemente surgió el proyecto de convertir el Parque de la Industria, un centro de convenciones de principios de los 1960’s, en un centro de convenciones de la segunda década del Siglo XXI. Una inversión mixta, en donde el estado pone terreno y la iniciativa privada los recursos. Abriendo oportunidades para un turismo diferente. Nuevamente, se apeló a que es necesario invertir en salud y educación, cuando el proyecto de requiere de fondos del estado. Hasta se argumentó que se destruiría un pulmón de la ciudad.

Y es que no es para menos. La corrupción estatal destapada en el 2015 nos dejó una resaca que el 2016 no nos quitó. Esperamos que el 2017 nos deje un mejor sabor.