La nueva CBA o seguir postergando una corrección definitiva

La nueva CBA o seguir postergando una corrección definitiva

Alfonso Muralles No Comment
Economía

Hay instituciones técnicas del estado cuya apoliticidad es fundamental y por ello se rigen por leyes específicas y tienen, generalmente, por órgano supremo una Junta Directiva con representación de diferentes sectores que aportan sus análisis técnicos y perspectivas que deben incidir en sus decisiones y la información pública que de ellas emana.  Entre estas instituciones el Banco de Guatemala – BANGUAT – debe ser la más apreciada y al tener a su cargo la Política Económica, Cambiaria y Crediticia juega un papel crucial en nuestras vidas.

Otra de estas instituciones debería ser el Instituto Nacional de Estadística – INE.  Su importancia, no muy reconocida por la población en general, es tal que las decisiones que toma el BANGUAT y su órgano superior, la Junta Monetaria, son seriamente influidas por la certeza y confianza de la información que provee el INE.  A pesar de que el INE cuenta con una junta directiva multisectorial, el hecho de que su Gerencia es nombrada discrecionalmente por la Presidencia genera un espacio de injerencia política no deseable ni recomendable para una institución eminentemente técnica.

Fue así como en 2008 y por lo que se supone una orden superior con motivaciones políticas, se introdujo al cálculo de la Canasta Básica Alimentaria – CBA – una fórmula incrementadora artificial del índice de precios que, al irse acumulando con el paso del tiempo, ya para 2011 era más que evidente y para 2015 el INE decidió dejar de publicar precios.  Dicen las autoridades actuales que en 2013 y 2015 intentaron implementar una corrección pero ésta les fue bloqueada por órdenes superiores con motivaciones políticas, nuevamente.

Las decisiones en Política Económica, Cambiaria y Crediticia tomadas por el Banco de Guatemala hubieran sido otras!

Foto de https://www.mayanhands.org/

Al comprobarse hace 4 meses que el listado de 26 productos que integran la CBA, en los pesos y cantidades exactas utilizadas para su medición se podían adquirir en un supermercado capitalino por menos de la mitad del valor establecido por el INE, y hacerse público, se desató un proceso que se esperaba llevara a su corrección sobre bases técnicas, como debe ser.

En principio, la aceptación por parte del INE de que el precio a septiembre de 2017 de la CBA, antes de cualquier corrección o actualización (como le prefiere llamar el INE), era de Q 2,004 y no los Q. 4,211 que reportaba, fue esperanzador.   También lo fue la aceptación de aplicarle a la CBA como número de integrantes de la familia guatemalteca la cifra 4.77, en lugar de los 5.38 anteriores.  Esto en base a su propia Encuesta de Condiciones de Vida – ENCOVI – del 2015.  La aceptación de los Q 2,004 más la reducción de la familia, implicaba la aceptación, también, de una reducción de la CBA a Q. 1,748.  El proceso parecía ir por buen camino y la esperanza de llegar a una medición de la CBA técnica y realmente establecida, creció.

Pero solo fue un alegrón.  El INE anuncio a fin de octubre una nueva CBA en la que modificó y amplió la lista de 26 productos, lo cual parece correcto pues, tras 22 años de vigencia de la composición de la lista, la familia guatemalteca no solo de redujo a 4.77 miembros sino que cambió patrones de consumo de alimentos como lo son la inclusión en la dieta (esto no es con fines de buena nutrición sino el reflejo de una realidad) de sopas instantáneas de vaso, y la ingesta de más aguas gaseosas, ahora tomando más del litro mensual que venía incluido en la lista anterior.   La nueva CBA anunciada se estableció en Q 3,475.  O sea que de una aceptación pocas semanas antes de una CBA de Q 1,748 (Q. 2,004 para familia de 5.38 corregida a familia de 4.77) subió Q 1,727.  Casi el doble!

Este incremento se pretende justificar con el previamente mencionado cambio en la lista de productos y sus medidas, ahora incluye también el aguacate y la avena, por ejemplo; y se agrega un monto mensual al estimar (una estimación oficial) que la familia promedio guatemalteca, urbana y rural, ladina o indígena, consume alimentos fuera del hogar por aproximadamente Q.1,000 mensuales. Y estimando que esos Q.1,000 mensuales compran 168 calorías diarias por miembro de la familia.  Además, se incrementa el número de calorías diarias por persona, mucho más arriba (al sumar el consumo de alimentos en casa más el consumo en la calle) de las que se recomiendan con fines nutricionales.  Dejando, finalmente, unos Q. 257 mensuales sin justificación alguna.

Esto es inaceptable.  El glorioso momento de aceptar y corregir por parte de autoridades actuales, desvinculadas de las que pudieron haber introducido la formula perversa, con fines igualmente perversos, lo han dejado pasar, postergando una solución definitiva con consecuencias graves para Guatemala.

Contar pronto con información estadística confiable, es bueno para todos.  Nadie que acepte esto puede oponerse a contar con la correcta y certera CBA y los consecuentes beneficios.

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